miércoles, 9 de mayo de 2012

"Quiero sacar el monumento de Roca de Buenos Aires y llevarlo a sus bisnietos"

El renombrado escritor e historiador Osvaldo Bayer propuso trasladarlo a la estancia de la familia del prócer, “para que lo vean los domingos a la mañana”. 

El historiador Osvaldo Bayer dio una conferencia en la Feria del Libro sobre su Historia de la crueldad argentina, con la que repudió la Campaña del Desierto de 1879.

El fin último de la obra es “dar a conocer documentación para que se sepa cómo ha sido realmente la política indígena en los últimos 150 años”, indicó la antropóloga Diana Lenton frente a la sala José Villafañe, que hizo todo el espacio que pudo a los 150 asistentes.

Osvaldo Bayer y algunos integrantes de CTERA (Confederación de trabajadores de la educación de la República Argentina) se acomodaron al frente para hablar de Historia de la crueldad argentina.

“¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Porqué tenemos esta historia?”, se preguntó un Bayer que eligió hitos del siglo XIX para estructurar la primera parte de su relato. Así, pasó por la Asamblea del año 1813 para converger en Bernardino Rivadavia y la contratación del Coronel Rauch “para exterminar a los indios ranqueles”. Para darle peso y dimensión al asunto, Bayer citó algunos de sus comunicados: “Hoy, para ahorrar balas, hemos degollado a 27 ranqueles”.

“¿Dónde está la civilización europea?”, mordió otra pregunta retórica. “Los ranqueles son anarquistas”, citó otro mensaje de Rauch y parodió el adelanto del coronel en una época en la que no habían llegado aún los grandes pensadores del socialismo.

El autor de La Patagonia Rebelde también mencionó la Influencia de la Sociedad Rural Argentina, fundada en 1866 por el bisabuelo del exministro y procesado Martínez de Hoz, en la eliminación de los pueblos originarios: “Lo que nunca se nos dijo es que la Sociedad Rural ayudó financieramente a la campaña del desierto. Terminada la conquista se entregaron 40 millones de hectáreas a 1837 estancieros socios en un gran negociado”.
 
Bayer siguió con la mención de una descendencia que calificó “fiel a su destino”: “El primer Martínez de Hoz que llegó a la Argentina fue traficante de esclavos. El segundo Martínez de Hoz votó a favor de España en las actas del 22 de Mayo de 1810 y en contra del proyecto de libertad”.

Julio Argentino Roca fue otro personaje sobre el que recaló el autor. A través de su figura desanduvo la conquista del desierto de 1879; recorrió la historia de una forma reveladora. Marcó a Roca como el restablecedor de la esclavitud; recordó que se dirigía a los pueblos originarios como “salvajes y bárbaros”.

También recuperó la causa que promueve hace tiempo: el retiro del monumento a Roca, ubicado a 90 metros del Cabildo sobre la llamada Diagonal Sur, para emplazar un monumento a la “mujer de los pueblos originarios”.

El historiador propuso, en cambio, trasladar la estatua a la estancia de los bisnietos de Roca, para que "cuando ellos abren la ventana al levantarse el domingo vean a su benefactor".

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